Ecuador: Moko afecta severamente plantaciones de banano en Los Ríos

2024-07-19

Un resurgimiento del moko en la provincia bananera ecuatoriana de Los Ríos hace saltar las alarmas sobre la rápida propagación de esta enfermedad. Apareció hace más de una década en El Carmen, en la provincia de Manabí, pero lo que parecía ser solo un problema para los cultivos de plátano, ahora también afecta al banano.

La propagación de la bacteria está encendiendo las alarmas en esta industria, la segunda fuente de divisas no petroleras del país. La preocupación es el rápido ritmo al que podría propagarse esta enfermedad, que marchita y reduce la productividad de las plantas.

La Agencia de Regulación y Control Fitosanitario y Zoosanitario (Agrocalidad) ha reportado un brote de cultivos afectados.

En Los Ríos se estima que hay alrededor de 70.000 hectáreas de banano, de las cuales se han logrado controlar 30.000 hectáreas. Los resultados preliminares muestran que al menos el 8% de los cultivos inspeccionados (unas 2.400 hectáreas) están infectados, un porcentaje muy por encima del 2,45% reportado en 2023. Patricio Almeida, director de Agrocalidad, dijo que este porcentaje puede variar a medida que se siga ampliando la muestra de monitoreo, una tarea de inspección que, desde este mes, es realizada por veinte técnicos, con la ayuda de 18 drones.

Ángel Llerena, doctor en Ciencias Agropecuarias y profesor investigador de la Universidad Católica de Guayaquil (UCSG), está preocupado por la rápida propagación de esta enfermedad, causada, explica, por la bacteria Ralstonia solanacearum raza 2, que marchita las plantas, impidiéndoles producir sus frutos. Atribuye el problema únicamente a la necesidad de un control más eficaz. "Esto es desastroso porque Agrocalidad, que es la responsable de tomar medidas precautorias, lamentablemente no ha cumplido con un control efectivo, lo que ha provocado que esta bacteria se propague en las zonas bananeras, no solo en Los Ríos sino también en otras provincias del país".

Franklin Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores de Banano, comparte una opinión similar, creyendo que el problema podría ser más importante de lo anunciado. "Teniendo en cuenta todos los informes que tenemos de varias provincias; Estamos hablando de cerca de 20.000 hectáreas perdidas a nivel nacional a causa de esta enfermedad y unas 40.000 hectáreas afectadas y en riesgo si no hay un control fitosanitario adecuado que permita la recuperación". De estas 20.000 hectáreas estimadas, al menos 15.000 estarían en Los Ríos y sus alrededores, lo que ya ha comenzado a afectar la producción. "En esta provincia se reportan hasta 200.000 cajas menos, lo que significaría una reducción en los próximos seis meses, y que cuando se replanten podría tardar al menos un año más en producirse. Esto si los resultados de estas cuarentenas son efectivos".

Por su parte, Patricio Almeida, director de Agrocalidad, ve con escepticismo las cifras extraoficiales que se están divulgando, que difieren significativamente de los informes de Agrocalidad, que hasta el momento han registrado la presencia de moko solo en tres hectáreas de una finca en Arenillas (provincia de El Oro) y solo algunas plantas encontradas en Tenguel (provincia de Guayas). También hay infección en las zonas de Oriente, Esmeraldas, Santo Domingo y Bolívar. Aun así, aclara que se trata de casos aislados registrados en cultivos de autoconsumo, no en plantaciones a escala comercial.

En Manabí, donde todo comenzó, la enfermedad se ha quedado en las plantaciones de plátano de la zona de El Carmen, con una incidencia del 3%. "Son datos reales porque hemos ido al campo. Habría que ver qué tan fundamentadas están las cifras dadas por terceros que se refieren al tema. Están hablando de 40.000 hectáreas, pero no hay evidencia de tal cantidad de áreas afectadas", dijo.

Por su parte, Richard Salazar, director ejecutivo de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano del Ecuador (Acorbanec), aclaró que se han detectado menos de 3.000 hectáreas con la plaga. Enfatizó que la información preliminar no oficial que sugería que 40.000 hectáreas fueron afectadas era errónea.

"El moko es un tema en las plantaciones, pero le parece irresponsable a la persona que mencionó que hay 40.000 hectáreas afectadas por el moko, lo cual es incorrecto.

Almeida atribuye el problema en Los Ríos a las inundaciones ocurridas a finales del año pasado y principios de este. "Las bacterias se transportan a través del agua, y muchas áreas de Los Ríos se vieron afectadas, por lo que vemos esta correlación con la infestación". Sobre el nivel de responsabilidad que tendría Agrocalidad, el funcionario señala que ninguna debido a que la entidad había dejado de monitorear esta enfermedad. Las deficiencias de control, dice, recaen en los propios propietarios de las fincas, que no están aplicando protocolos de bioseguridad. Una pésima práctica que tratan de contrarrestar con entrenamientos.

Pero para Torres, se necesita una intervención estatal más significativa. Hoy en día, los productores necesitan créditos para proporcionar el mantenimiento que no se da en las fincas durante los períodos de crisis. "Cuando una finca no cuenta con suficientes canales, se produce el anegamiento total de la plantación de banano, lo que provoca que bacterias u hongos afecten la producción", dice.

Agrocalidad también atribuyó el resurgimiento del moko a las inundaciones registradas a finales del año pasado y principios de este año y citó que otro factor es el desconocimiento de las políticas de bioseguridad dentro de las fincas. Las inundaciones no se pueden controlar, pero la bioseguridad sí. En este sentido, los expertos recomiendan no permitir el ingreso de vehículos y personas sin una desinfección previa, capacitar a los trabajadores en el uso y desinfección de herramientas, y no utilizar material de sitios no certificados.

Si se detecta una planta infectada, se recomienda un protocolo para evitar su propagación. Esto incluye notificar a Agrocalidad cuando una planta presenta síntomas (amarilleo de sus hojas), realizar un procedimiento de erradicación y desinfección del suelo y dejarla reposar por un tiempo prudente antes de replantar.